La decimosegunda reforma educativa.
Desde que la democracia llegase a España, las reformas
educativas han formado parte de las propuestas de los partidos. La última de
ellas llega de manos del ministro de educación, Jose Ignacio Wert, con la ley
LOMCE. Esta ley propone nuevos cambios con respecto a la LOE, de 2006. Pero
también ha contado con la huelga en educación pública secundada por la mayoría
de las ciudades españolas.
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La ley Wert, o LOMCE, nace en febrero de 2013 y la intención
del gobierno popular era aceptar este proyecto de ley un día
después de la huelga convocada por el colectivo de educación y a la que también
acudieron los padres con sus hijos a fin de mostrar su indignación.
Esta ley ofrece como cambio radical la implantación de la
reválida, es decir, un examen después de cada ciclo educativo por parte del
Gobierno para verificar que los alumnos han alcanzado los conocimientos
necesarios para continuar con el siguiente ciclo.
Además, las mayores reformas son la desaparición de la
selectividad en favor de una prueba específica propia de cada universidad y la
adhesión de cuarto de la ESO a bachillerato o a FP, Formación profesional. El
último curso de la educación obligatoria pasa a ser un curso de orientación
para que los alumnos escojan su futuro educativo.
La primera ley de educación se elaboró en 1970 de la mano
del ministro del momento Jose Luis Villar Palasí. Esta ley dividía la educación
en cuatro niveles diferentes: preescolar, Educación General Básica (EGB),
Bachillerato (BUP y COU) además de la educación universitaria o profesional.
Después de esta ley, destaca la LOGSE que crea las bases de
la distinción de los grados de la educación que se imparte hasta el momento. El
modelo crea las enseñanzas de régimen general, conformada por Educación
Primaria, Secundaria donde se incluye ESO, Bachillerato y FP de grado medio, FP
de grado superior y Universidad. Dentro de las de régimen especial se
encuentran las enseñanzas de artes y los idiomas.
La ley que hasta ahora está en vigor,LOE, continúa
con los exámenes de diagnóstico, aquellos estipulados por la comunidad y que
muestran el nivel de los alumnos en cuarto de primaria y segundo de la ESO. La
asignatura de religión no será obligatoria para los centros públicos sino que
las familias podrán elegir.
Hay ciertas cosas que los gobiernos deberían de aprender que es mejor no tocarlas porque suponen un peso importante para la sociedad. La gente quiero, y tiene el derecho, de tener una educación sobretodo porque nadie se lo puede prohibir. Subir las tasas, crear otra nueva ley de educación, confirmar que centros como el CES Aranjuez echan el cierre no garantiza que las generaciones que estudian ahora terminen de hacerlo o que los que vienen después puedan hacerlo.
El mayor de los problemas que crea todo esto es que al jugar con la educación haces daño a
una generación entera.

