“Quiero que mi hermano
pequeño vaya a la escuela, no que trabaje”
Documental "Antes de crecer"
La pureza, bondad, credulidad, inexperiencia, las ganas de
aprender… Ellos son el futuro, los que heredarán de los que ahora son mayores e
imparten consejos. Los niños, esos seres pequeños, llenos de vida, con una
incertidumbre constante, ¿no necesitan una protección constante?
Bangladés presenta cifras alarmantes. El 17 por ciento de
los niños trabaja con un sueldo cuya única función es ayudar a sus familias.
Los niños tienen un día de fiesta, aunque en algunas ocasiones
también tengan que trabajar. El día de fiesta lo utilizan para salir a la calle
y jugar.
En la imaginación de otros niños quedó disponer de más de
una pelota, o de jugar en un cuidado campo con césped mal cortado en vez de en
calles llenas de fango. Sus habitaciones jamás estarán llenas de muñecas a las
que poder cambiar la ropa y hacerles peinados diferentes cada día. En la
mayoría de los casos, apenas disponen de habitación propia. Las muñecas
permanecen en el escaparate de una tienda en la que jamás podrán comprar.
En Occidente, esa parte del mundo que tanto ha evolucionado,
ya se pasó por esto. La industrialización no dejó ajenos a los niños. Mientras
los ricos se hacían más ricos, los pobres se hacían más pobres y los niños eran
tratados como adultos, sufriendo sus mismas condiciones de trabajo.
El fin llegó con la educación pública y con las leyes que
regulaban la edad mínima para trabajar. En Bangladés muchos, demasiados, niños
están al margen de esta educación básica con escasos recursos.
Las razones que llevan a las familias a cambiar los libros
de sus hijos por un martillo o máquina de coser es por la pobreza atraviesan.
Ver que sus hijos nada que llevarse a la boca. Las deficiencias en el sistema
educativo, abandonar la escuela porque está lejos de tu casa, y no posees los
medios para poder llegar hasta ella, o porque simplemente las aulas no tiene
capacidad para acoger a más niños. Otros, influidos por la idea de que es mejor
conocer un trabajo desde pequeños, no se sienten atraídos por lo que en la
escuela se les enseña, no lo ven necesario.
Cuando alguien te pida la mano dásela. Cuando ese alguien sea un niño, tírate a por él. Protégele.
Cuando alguien te pida la mano dásela. Cuando ese alguien sea un niño, tírate a por él. Protégele.
