domingo, 7 de abril de 2013

Antes era Ana pero empiezo a ser Mia


“Saber que soy capaz de controlar mi peso me reafirma, me refuerza”   
                                                                    Documental. Diario de una anoréxica.

Ser capaz de estar cuatro días sin comer para después correr hacia el supermercado y devorar todas las galletas que has comprado. Comer, comer y después llorar por haberlo hecho. Despertarse por la noche y pasarse el mismo tiempo que se ha tardado en comer en vomitarlo todo. Eso es la anorexia y la bulimia. Esas son Ana y Mia.
La publicidad, los clichés, el intentar conseguir la perfección lleva a estas chicas y chicos a dejar de comer, en un principio, y a atiborrarse de comida y después vomitarla, cuando la enfermedad ya está avanzada.
Isabelle Caro posa para Nolita. Fotografo: Oliviero Toscani.
Google imagenes.
Isabelle Caro fue una modelo francesas conocida por hacer una campaña de publicidad en Italia en contra de la enfermedad que acabó con ella. Cuando era pequeña Isabelle no tuvo ningún contacto con el exterior, dio clases en su casa porque su madre no quería que saliera a la calle: no quería que ella creciera. Al cumplir los 13 años, la madre de la modelo le dijo que una bombona de gas de 70 libras era muy pesada para ella y la pequeña niña pensó que al pesar ella 10 libras más también era un peso para su madre. Por ellos, decidió dejar de comer hasta convertirse en un esqueleto humano. Murió el 17 de noviembre de 2010 sin poder superar la enfermedad que le acompañó toda la vida.
La anorexia y la bulimia no son enfermedades que se puedan elegir ni superar fácilmente. En muchas ocasiones las propias enfermas son conscientes de que lo son pero están tan metidas en la enfermedad que no son capaces de superarla, ni solas ni con ayuda.
Mientas en oriente los jóvenes se mueren por intentar llegar a la perfección, por imitar a las modelos que salen en las revistas, al otro lado hay niños que no comen porque no tienen nada que comer.
Hay muchos factores que hacen que el acceso a los alimentos sea muy complicado pero uno de los más llamativos, tal vez, sea el de la pobreza. No tener dinero para poder comprar comida. Morirse de hambre. Llegar a un pozo de agua para poder saciar la sed y que después de haber recorrido kilómetros el agua esté contaminada y esa sea la única opción. La guerra te impide comer porque todo está abatido. No queda nada.
No existen las realidades aisladas. No existe una burbuja en la que al meterse la realidad no afecte. 

2 comentarios:

  1. En si el comentario sobre las enfermedades esta bien, pero me habria gustado mas que te extendieses en las enfermedades en si mismas que hacer esa referencia a los niños que se mueren de hambre, no creo que tengan relacion alguna y se desvia de un problema como es el de estas enfermedades.
    Podrias redactar otro articulo sobre los problemas de los paises tercermundistas y este haberte centrado en los trastornos alimenticios.

    L.

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  2. Dejando a un lado el tema de la pobreza y centrándome en los trastornos alimenticios, creo que el problema básicamente es la importancia que nuestra sociedad concede a la 'perfección'. Cuando decimos que una persona es perfeccionista generalmente lo consideramos como un regalo, una virtud, cuando en muchas ocasiones esa perfección esconde una obsesión.
    Recuerdo que yo intentaba excusarme en "no se trata de perfección, se trata de sacar lo mejor de mi misma y de cada situación". Y entonces llegó alguien y me enseñó una lección que me tengo que recordar de vez en cuando: "todos podemos permitirnos fallar de vez en cuando".
    El momento en el que te das cuenta por primera vez después de mucho tiempo de que la perfección también tiene su lado "oscuro" es el momento en el que sabes que tienes un problema.

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