domingo, 14 de abril de 2013

Ni siempre los profesores tienen razón ni siempre los padres tienen que apoyar al hijo.


"En menos de 20 años España ha cambiado su sistema educativo en más de cuatro ocasiones"

      Falta de autoridad de los profesores

Generalizar un problema siempre es malo, pero cuando los casos de violencia en el aula aumentan tal vez sea el momento de poner barreras.
Un profesor está en un aula porque quiere transmitir sus conocimientos a sus alumnos porque ellos son el futuro. Pero cuando un alumno decide tomarse la justicia por su mano, cuando la calificación que ha recibido no es la correcta piensa que humillar o faltar al respeto a esa autoridad es la única solución.
Muchos de los maestros aluden a que la falta de valores que se vive en este momento en la sociedad es la clave para comenzar a saltarse la autoridad del profesor.
Los padres tendrían que empezar a ver que el papel de la escuela es un paso para formar a su hijo y no la base de su educación. Si dentro de la casa no se intenta hacer ver al hijo que lo que hace está mal desde que es pequeño el niño no va a diferenciar entre lo malo y lo bueno. En la escuela no se lo van a enseñar, sólo le pueden inculcar las normas sobre como estar en clase pero ese no es su papel, eso se tiene que enseñar en casa.
La figura de los padres está cada vez más desfigurada, los padres eluden responsabilidades y los problemas de sus hijos los achacan a la sociedad en la que viven o al entorno del niño. Tendrían que dejar de mirar hacia fuera para empezar a mirar hacia dentro.
Cuando un profesor necesita coger una baja porque el nivel de depresión o presión que vive dentro del aula, cuando tiene que ver a su agresor día tras día, el problema ahí tal vez no sea de ellos, sino que es muy posible que el camino por el que se está guiando al alumno no sea el más favorable.
¿Tienen derecho los alumnos a molestar a un profesor o a impedir que el resto de sus compañeros de clase? Sin miedo a quemarse hay que decir que no, que los alumnos no son nadie para arrebatarle a sus compañeros el derecho a una educación digna y de menospreciar a un profesor porque te esté interrumpiendo la interesantísima charla.
Muy posiblemente la solución a esto sea que el alumno comience a tener en cuenta a sus profesores y para ellos tal vez estos tiene que hacerse respetar sin usar la violencia pero utilizando todas las medidas que el centro les ofrece.
Los padres no deberían de reírle las gracias a sus hijos sino educarles de tal forma que si no comparten su opinión se debata.

3 comentarios:

  1. La demonizacion que has hecho de los padres me suena un poco brusca, aunque no te niego que hay mucho niño de papi que se cree alguien por los meritos que ha conseguido su padre y no el/ella.
    Aun asi te respaldo en lo que dices que los profesores deben hacerse respetar, nunca tras la violencia si no de una manera que sigan teniendo la importancia que tienen pero nunca menospreciando al alumnado, que creo que es lo que nos ha condenado a este sistema en el que los niñatos matones son los reyes del mambo.

    - L.

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  2. Los tiempos cambian, antes, los profesores pegaban o maltrataban a sus alumnos, con diversos objetos escolares por no saber alguna cosa o por no hacer los deberes. Ahora es la vuelta a la tortilla, ahora son los alumnos los que le devuelven la moneda al profesor. Ni una cosa, ni la otra. ¿Por qué no comenzamos con respetarnos los unos a los otros? Ni un profesor debe encararse con un alumno y ni un alumno con un profesor, todos somos iguales en derechos y deberes, pero si que es verdad que cuando una persona o una autoridad, como es el profesor, lleva razón, los alumnos deben de ceder. Siempre el alumno debe de ceder por el simple hecho de que está en un espacio con una autoridad de la enseñanza y eso es lo que los padres deberían de enseñar a sus hijos. El respeto se aprende en casa, no en la escuela, en la escuela solo aprendes cosas de la vida que te sirven para el futuro. No más violencia de alumnos a profesores en las aulas.

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  3. Como bien dices, la educación y el respeto deben empezar en casa y no en las aulas. Cuando ese respeto es el elemento que falta, la convivencia en la clase es imposible.
    No solamente ese respeto debe estar dirigido al profesor, que en el aula debe ser la máxima autoridad, pero también a los propios compañeros. Respeto significa reconocer que la otra persona es igual que nosotros mismos, y que no merece un trato inferior o superior, sino el trato que nos daríamos a nosotros mismos. El problema es el egocentrismo de unos pocos, su falta de humildad, que hace que día a día aumentes estos casos de violencia hacia los profesores.
    Ya ni siquiera es reconocer al profesor como la autoridad por encima de los alumnos, si no saber valorar el papel que tiene, lo que nos puede aportar, los conocimientos con los que nos va a enriquecer y la huella que va a dejar en nosotros. Lo que nos falta es esa conciencia, el saber apreciar que hay personas que nos pueden hacer mejores si nosotros les dejamos.

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