domingo, 12 de mayo de 2013

Made in China


 “Es como si cada día fuera salir del trabajo e ir a la cama”
                                                                                              Reportaje CNN: ¿Explotación de Apple en China?

El derecho a un trabajo digno está contemplado en la declaración de derechos humanos. Este trabajo no puede ser abusivo, ni insalubre, ni sin jornada laboral, ni forzado. Tiene que ser digno para el ser humano, con un sueldo que le permita subsistir y que ocupe ocho horas al día.
Hoy en día este derecho fundamental se ha convertido en un privilegio, solo trabajan unos pocos y los demás alimentan la cola del paro.
En países como China los trabajos forzados por ir en contra del gobierno dictatorial están a la orden del día. Si no estás a favor del régimen te encierran en una de esas celdas de dos metros de alto y dos de largo sin mantas ni comida hasta que confiesas tu delito.
Entre tres y cinco millones de personas fabrican objetos como piezas de coches, herramientas o luces de navidad. Entre tres y cinco millones de personas no hacen otra cosa que sufrid día y noche por un crimen que, en muchas ocasiones, no han cometido: tener libertad política.
La legislación internacional prohíbe la venta de estos objetos, pero aun así los países miran primero lo que un producto cuesta y una vez comprado se plantean si mirar o no su origen o las circunstancias en las que viven sus trabajadores.
En los países de Occidente, tan evolucionados, la mano de obra procedente de la explotación masiva de sus trabajadores ha desaparecido tal y como se conoce en China. Pero en su lugar en vez de hacerlo desaparecer totalmente, se han creado los minijobs.
Este tipo de trabajo, ofertado a los jóvenes y no tan jóvenes, consiste en una jornada de 15 horas a la semana cobrando el salario mínimo, 400 euros, y con escasa posibilidad de ascender en el trabajo o de quedarte.
Si el trabajo es un derecho tendríamos que empezar a ver cómo resolvemos los problemas que están surgiendo de una explotación que nosotros mismos hemos generado o de la oferta de unos contratos que son insostenibles.

3 comentarios:

  1. La necesidad lleva a la desesperacion y esa desesperacion lleva a vender la dignidad humana al mejor postor lo que nos hace un producto mas de este capitalismo salvaje.
    Luego con decir que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades justifican que nos exploten y que haya 5 millones de parados que desean tener un trabajo digno.
    Triste, muy triste y lo peor es que mucha gente se cree ciertas mentiras, como lo de Eurovegas, con ese famoso proyecto nos vamos a convertir en la nueva China, pero seguimos creyendo en los cuentos de hadas...
    Triste, muy triste.

    - L.

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  2. La situación actual en el mundo es tan pésima que los ciudadanos de muchas ciudades y países hacen lo que sea por dar de comer a su familia. Mujeres y hombres hacen cualquier trabajo, por muy duro que sea, para sólo conseguir unos míseros centavos, trabajando día y noche, trabajando (como dices en esta entrada) 15 horas al día, violando así los derechos humanos del trabajador.
    Las grandes empresas occidentales, parecen que quieren copiar modelos orientales, como los de algunas empresas de china, que contratan personas, incluidos niños, que trabajan horas y horas y con un sueldo que dan ganas de reír por no llorar.
    Pongo el ejemplo de algunas grandes empresas españolas que contratan extranjeros y que pagan un sueldo menor que el de un español común. Sólo porque estos extranjeros en sus países de origen cobraban un poco menos y para que subirles el sueldo como el de un español. Luego no nos extrañe que haya tanta gente extranjera, mas que españoles, están pidiendo en la cada esquina de cada calle. Los derechos humanos están para cumplirlos y quien no los cumpla, castigo.
    El mundo se desmorona, ¿hasta dónde vamos a llegar? A veces, parece que somos de otros planetas, porque violamos derechos fundamentales, nos matamos mutuamente, etc.

    Buena entrada, cada día son más buenas que las anteriores, enhorabuena.

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  3. Como siempre, es mucho más fácil cerrar los ojos ante aquello que no nos gusta que intentar cambiarlo. Las violaciones de derechos humanos son solo un ejemplo más de aquellos problemas que decidimos ignorar día a día, porque nos viene mejor permanecer en la ignorancia y soltar de vez en cuando un "oh, pobrecitos" cuando vemos en los telediarios noticias sobre injusticias sociales y violaciones de derechos humanos.
    Además, por muchas ONGs que denuncien estas pésimas condiciones laborales, o por muchas plataformas nacionales o transnacionales ciudadanas que decidan organizarse, lo verdaderamente triste es que esta situación no va a cambiar hasta que los correspondientes gobiernos decidan proteger a su población (otro derecho básico fundamental) y hasta que Occidente deje de permitir que tales gobiernos sigan perpetrando atrocidades. Los malos son malos porque cometen el mal, pero nosotros, Occidente, somos igual de malos porque lo permitimos.

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